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Allá lejos y hace tiempo ...

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China Zorrilla
(enviado por Serrana)

China Zorrilla antes de adquirir popularidad, ya era una personalidad por ser la nieta del poeta de la patria, por ser la hija del escultor.
En una nota que le hizo en un programa que se trasmitía por Canal 10 "Entrevistas o Conversaciones con mi padre", ella sostuvo que el teatro es el más efímero de todas las artes, no perdura como la escritura, no tiene la consistencia del granito o el bronce de la escultura, dura un instante, ese momento irretepible, único, en que trascurre la función. Valorado desde ese punto de vista, la afirmación es inobjetable.
Pero discrepo. El teatro perdura más allá de la función, se impregna en nuestra memoria, en nuestra emoción, provoca polémica por el texto, por la sinceridad o no que trasmiten los actores en la creacción de sus personajes, por la comunicación que lograron con el público. Acepto que es efímero, pero fermental y como todo lo fermental da vida, transforma la realidad, nadie sale de una función igual que como entró.
Un ejemplo de esto puede ser "El Tobogán" de Jacobo Langsner, estrenado en la vieja sala Odeón. Uno lee la obra, un texto naturalista que muestra la descomposición de una familia por los años 70 de la típica clase media montevideana que se enfrenta a la crisis financiera pero que aún se permite conservar ciertos hábitos de tiempos mejores.
Pero ese texto en manos de un director como Omar Grasso que, sin vacilar realiza una puesta anti-naturalista, logra convertirlo en la geografía de la frustración de esa clase media que se desliza por el tobogán.
Como publicó en su momento "La Idea": "El Tobogán" es un espejo que devuelve una imagen cruel y despiadada de los uruguayos".
En tiempos que no se hablaba de individualismo, los personajes ya lo practicaban, ante la hemiplegía que sufre el abuelo (Juan Carlos Carrasco), la hija menor (Leonor Alvarez Montero) seguirá a su marido (Juan Manuel Tenuta) que tiene una única preocupación su negocio en Estados Unidos, el hijo menor (Caminlo Bentancor, lleno de sueños, piensa en emigrar, los nietos (Alberto Mena, luego lo suplió Roberto Jones y Martha Borbida que hace rato pasaron los veinte años, duermen hasta el mediodía y la pareja formada por la hija mayor (China Zorrila) y su esposo (González Santurio) que conviven con el "abuelo", deben resolver el tema y no encuentra los medios necesarios para enfrentar la situación.
Es el Uruguay que se cae a pedazos, deslizándose por ese tobogán interminable en el que parece que aún nos encontramos.
La crítica no encontró más ditirambos para elogiar la puesta, el público aplaudía de pie, pero ¿quienes dieron la respuesta a ese pedido, a ese ruego que hacía el personaje de China, arrodillada frente al público: "...que alguien haga algo.."?.
El teatro, como tantas veces alertó sobre la realidad, pero los que hicieron algo no fueron precisamente los que solucinarían la crisis, sino más bien los que ayudarían a profundizarla, fueron los que colaboraron para que nuestra sociedad siga hoy preguntándose que tan largo es ese tobogán.
Vi esta obra 4 veces, la recuerdo en sus más mínimos detalles, la despojada escenografía, el vestuario de Guma Zorrilla, las magníficas actuaciones de Juan Manuel Tenuta, Leonor Alvarez Montero, Juan Carlos Carrasco como ese viejo insoportablemente egoísta y egocéntrico, en uno de sus trabajos de mayor envergadura y sobre todo a una China Zorrilla dando clase de teatro en cada función y demostrando que aquella "Madre Coraje" que había protagonizado por los 50, no fue un hecho aislado en la carrera de quien estaba encasillada como una gran comediante, sino que era, es una gran actriz dramática, como años después lo volvería a demostrar en "Emily".
Mucho más se puede hablar, por su vigencia, por lo que significó en su momento El Tobogán, por ejemplo, contar sobre su gira por Chile durante el gobierno del Presidente Salvador Allende.

Y con respecto a China, bueno, esto no es más un breve recuerdo de su actuación en una obra memorable.
China después de haber protagonizado el éxito del año "El Tobogán", absolutamente ignorado por la crítica en la entrega de los Florencios, realizó un par de obras: "Danza Macabra", una adaptación o mejor dicho una re-creación de Omar Grasso basada en "Grito" de Strindberg y "Baal" de B. Brecht, absolutamente olvidable y un comedia donde desplegó toda su gama de recursos en ese género donde se siento particularmente cómoda: "Plaza Suite" junto a Armando Halty.
Comienza la temporada de invierno y China no tiene ninguna propuesta de trabajo, así que acepta un ofrecimiento que le realiza el director cinematográfico Leopoldo Torres Nilson, el papel de la madre en una nueva versión de "Un guapo del 900" protagonizado con Alfredo Alcón. Claro, no tenía la edad suficiente para el personaje y con su sarcástico humor suele contar que si productores y directores seguían diciendo "es muy joven", ya había resuelto volver a Montevideo a reponer "Romeo y Julieta" (obra que junto a Horacio Preve ya había protagonizado en 1950, con dirección de Margarita Xirgú en la Comedia Nacional). Maquillaje mediante realiza el papel en esa película que pasa sin pena ni gloria. Nuevamente sin trabajo.
Le ofrecen participar en un teleteatro "Piel Naranja", protagonizado por Marilina Ross y Raúl Rossi, realizando un papel secundario. Acepta.
En el mundillo teatral se provoca una dura polémica ¡un teleteatro!, para los más ortodoxos constituía casi un acto de traición a los valores del teatro independiente, otros se limitaban a decir...y es otra de las excentricidades de China.
Por supuesto que se "robó" el teleteatro y cuenta que logró el objetivo. ¿Quién, fuera de la gente de teatro, la conocía en Buenos Aires? En un medio tan competitivo, repleto de grandes figuras y de estrellas y estrellitas que habían llegado al éxito por un aviso publicitario o por su condición de modelo, ¿cómo podía insertarse una actriz cincuentona? A través de la televisión, por los teleteatros, llevando de esa forma a las "señoras gordas" al teatro ya que estas esperaban encontrarse en el escenario con esa China que personificando en los teleteatros de Alberto Migré (que ya había sustituído el reinado de Nené Cascallar) a esa mujer de barrio, con batón y ruleros, chismosa, meterete, que mate en mano ponía un toque de humor, de picardía a través de esas frases entrevortadas, incompletas, de ese manejo de los tiempos, de sus actuaciones en segundo plano donde con una mirada o un mínimo movimiento lograba decir más que en todo un largo parlamento, y así con su presencia era capaz de sostener por sí sola, esa historia de muchacha pobre enamorada de chico rico (o al revés) que se repetía en todos los teleteatros y lograba darle a esos personajes secundarios un relieve que eclipsaba a los protagonistas. Y de esta forma, de teleteatro en teleteatro, consiguió el objetivo: llenar las salas de teatro en Buenos Aires y demostrar que la televisión puede ser un elemento que ayude al teatro dando a conocer a sus actores.
Como Dahd Sfeir o Estela Medina son actrices de perfil bajo, que pueden pasar desapercibidas en cualquier lugar público, excepto por los teatreros, China Zorrilla es China donde esté. No logra pasar desapercibida.
Hace unos años con un grupo de amigos pretendíamos salir de Solymar sorteando pozos e intentando no dejar el auto hundido en el barro. En esa estábamos, cuando unos metros delante nuestro nos encontramos con un auto, literalmente, sumergido en un pozo, una mujer con un perro en sus brazos y barro en las rodillas miraba entre desolada y espantada la situación en que se encontraba.
Por supuesto, paramos, "pero si es China Zorrilla" dice uno de mis amigos que en su vida había pisado un teatro. Después de un par de horas de maniobras logramos sacar el auto y llegar a la ruta sanos y salvos. China en ese par de horas logró, lo que yo en unos veinte años no había conseguido, ese fin de semana fuí con mi amigo a ver "Emily". Esa noche nació un nuevo espectador de teatro.
Quisiera decir que para mí China Zorrilla es una de las mejores actrices que he visto actuar en toda mi vida. Por medio de estas frases quisiera expresar la gran admiración que me causó desde que la vi actuar en "Esperando la carroza" por lo tanto digo que ella para mí es lo máximo. (enviado por Oscar Meza C. desde Chile)

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