| JOHNNY
WEISMULLER - Un alfeñique de 44 kilos
Nació en un pequeño
pueblo de Rumania en 1904. Sus padres eran húngaros y tras el nacimiento del pequeño
decidieron emigrar a EE.UU. Allí su papá administraba una cervecería. Contrariamente a
lo que uno supondrá no se trataba de un niñito rozagante de cachetes prontos para el
apretón sino que el pequeño se la pasaba resfriado, su cuerpito era enclenque y dos por
tres se agarraba ataques de anemia. Increíblemente era alérgico al ejercicio y la pasaba
comiendo chocolates, además de otras cosas que todos los padres denominan
"porquerías".
La preocupación de su papá aumentaba ya que tampoco Johnny conseguía buenos
resultados como estudiante, por eso decidió llevarlo al doctor. Día clave para el futuro
del niño, pues el médico se dio cuenta que no le gustaba hacer ningún tipo de
ejercicio, menos aún aquellos que implicaran correr. Optó entonces por recomendarle la
práctica de la natación, clásica sugerencia de los médicos a la hora de aconsejar
deportes. Ellos entienden que la natación es una disciplina que desarrolla por completo
el cuerpo de quien lo practica profesionalmente, ya que implica la ejercitación de
piernas y brazos por igual. Si bien al principio no le gustaba practicar al deporte, con
el paso del tiempo comenzó a notar progresivos cambios en su físico, tanto su altura
como el peso aumentó y fue perfeccionándose en la práctica neta de la natación. Hasta
se animó a retar a Duke Kahanamoku, quien por esos tiempos era un consagrado nadador
hawaiiano. El desafío se concretó y Johnny Weismuller batió los récords de su
adversario.
Su fama creció a la par de los éxitos deportivos y en 1924 se convirtió en campeón
nacional, lo cual le permitió participar de los juegos olímpicos del `24 y el `28, ja,
no sólo nosotros fuimos invictos en Europa y en América... También un tal Weismuller
que se llevó de las olimpíadas cinco medallas de oro. Además obtuvo otra cantidad de
títulos a nivel mundial. Claro que cuando debía llenar su documentación para participar
de los juegos del `24 tuvo que falsificar la partida de nacimiento que decía que Johnny
Weismuller había nacido en Pensylvania en 1904, dado que era rumano y no podía ser
admitido como ciudadano norteamericano.
Igual, a esta altura de los acontecimientos el hombre ya no pasaba desapercibido para
nadie, menos para Hollywood, que lo contrató en 1929 para actuar en una película
llamada, atiendan el nombre, "Glorificando a la chica norteamericana" donde
salía tapado únicamente con una hoja de parra. Hablamos de 1929. Era una catástrofe que
un consagrado deportista apareciera semidesnudo en una peli. Es más creo que hoy mismo
resultaría polémico... imagínense al Chengue Morales haciendo de Adán en una
película. Mirá, seguro que Sonsol se compra todos los rollos.
Bien, como todos saben la carrera de Johnny Weismuller no terminó allí, Luis Mayer
pensó en él para protagonizar dos historias de Edgar Rice Burroughs sobre Tarzán. Lo
confirmaron de casualidad una tarde al verlo nadar en la piscina del hotel en que se
encontraban. Por ese entonces Weismuller estaba contratado por una empresa para
promocionar ropa interior y trajes de baño. Metro Goldwyn Mayer consiguió la
autorización. A cambio aseguraron que muchas de las figuras de la campaña posaran para
promocionar esas prendas.
La campaña publicitaria que se hizo sobre la película de Tarzán anunciaba a Johnny
Weismuller como: "El único hombre en Hollywood que es natural y puede actuar sin
ropa". En 1932 estrenaron "Tarzán, el hombre mono" obteniendo gran éxito.
Una curiosidad es que Weismuller estaba casado y le pagó a su esposa diez mil dólares
para que se divorciara de él, ya que las mujeres lo adoraban y no aceptaban que el galán
quisiera a otra chica.
En 1942 fue contratado por RKO para protagonizar 6 pelis sobre Tarzán, personaje del que
ya no podría despegarse, es más, Columbia Pictures luego lo convocó para protagonizar
16 películas sobre "Jim de la Selva".
Posteriormente se retiró a Fort Lauderdale, Florida.
Ciertas anécdotas que rodearon su vida aumentaron la mística sobre su figura. Una vez
fue al zoológico y su presencia originó un gran escándalo en la jaula de los monos, a
tal punto que debieron sacar a uno de los animales para que Johnny Weismuller lo
tranquilizara, claro que corrieron las horas y el problema pasó a ser que el mono no se
despegaba de él.
Es muy curioso, pero la mona Chita, ese personaje tan simpático que ha dado lugar al
chiste fácil de ayer y hoy, aparece como un agregado en el cine. En realidad en la obra
literaria no existe tal chimpancé que es otra de las tantas cosas que le critican al
Tarzán del cine. Así como el ir por la vida colgándose de liana en liana para los
amantes del "Tarzán literario" también es imperdonable. Para ellos el hombre
mono se desplazaba dando saltos por aquí y por allá. En esto último, más allá de uno
desconocer tales detalles, siempre nos pareció bastante ridículo que una liana fuera el
medio de transporte de un tipo aunque éste viva en la selva. Alguna gente parece no poder
desprenderse de la cultura de los subterráneos...
El hombre se terminó creyendo Tarzán y encima para sumar desgracias y trastornos
psicológicos se casó con Lupe Vélez, una mujer sumamente histérica que lo golpearía
en varias ocasiones. En realidad, ciertos biógrafos afirman que la culpa del trágico
desenlace de Weismuller fue de Lupe, su última esposa, quien habría intentado arrojarlo
por un balcón. Johnny Weismuller, previo paseo por algunos psiquiátricos, murió en 1984
mientras creía ser Trazán... a lo sumo confundido de jungla.
Nelson Barceló
Material emitido en la sección
"Retro" del programa radial Transistor - Sábados de
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